Eutifrón
Eutifrón SÓCRATES. —Eutifrón, todos los principios que has establecido se parecen bastante a las figuras de mi ancestro, Dédalo[6]. Si hubiera sido yo el que los hubiera sentado, indudablemente te habrÃas burlado de mà y me habrÃas echado en cara la bella cualidad que tenÃan las obras de mi ascendiente, de desaparecer en el acto mismo en que se creÃan más reales y positivas; pero, por desgracia, eres tú el que las ha sentado, y es preciso que yo me valga de otras chanzonetas, porque tus principios se te escapan como tú mismo lo has percibido.
EUTIFRÓN. —Respecto a mÃ, Sócrates, no tengo necesidad de valerme de tales argucias; a ti sà que te cuadran perfectamente; porque no soy yo el que inspira a nuestros razonamientos esa instabilidad, que les impide cimentar en firme; tú eres el que representas al verdadero Dédalo. Si fuese yo solo, te respondo que nuestros principios serÃan firmes.