Gorgias
Gorgias PÓLUX. —¡Qué! Cuando hacen lo que juzgan oportuno, ¿no hacen lo que quieren?
SÓCRATES. —Sin duda que no.
PÓLUX. —En verdad, Sócrates, sientas cosas insostenibles y que excitan la compasión.
SÓCRATES. —No me condenes tan pronto, encantador Pólux, para usar tu lenguaje[4]. Y si tienes alguna pregunta que hacerme, pruébame que me engaño; y si no respóndeme.
PÓLUX. —Consiento en responderte, a fin de poner en claro lo que acabas de decir.
SÓCRATES. —¿Estimas que los hombres quieren las mismas acciones que hacen habitualmente, o quieren la cosa en vista de la que hacen estas acciones? Por ejemplo; los que toman una bebida de mano del médico, ¿quieren, a juicio tuyo, lo que hacen, es decir, tragar la bebida y sentir dolor? ¿O quieren más bien la salud, en vista de la que toman la medicina?
PÓLUX. —Es evidente que quieren la salud, teniendo en cuenta la cual toman la medicina.
SÓCRATES. —En igual forma, los que navegan y trafican en el mar, no quieren lo que hacen diariamente, porque, ¿quién es el hombre que quiere navegar exponiéndose a mil peligros y a mil dificultades? Lo que quieren, a mi parecer, es aquello en vista de lo que se embarcan, que es la riqueza. Las riquezas, en efecto, son el objeto de estos viajes por la mar.