Gorgias
Gorgias SÓCRATES. —Estos males, ¿no son los que llamas injusticia, ignorancia, cobardÃa y otros defectos semejantes?
PÓLUX. —Seguramente.
SÓCRATES. —Y estas tres cosas, la riqueza, el cuerpo y el alma, corresponden en tu opinión tres males: la pobreza, la enfermedad y la injusticia.
PÓLUX. —SÃ.
SÓCRATES. —De estos tres males, ¿cuál es el más feo? ¿No es la injusticia, o para decirlo en una palabra, el vicio del alma?
PÓLUX. —Sin duda.
SÓCRATES. —Si es el más feo, ¿no es el más malo?
PÓLUX. —¿Cómo entiendes eso, Sócrates?
SÓCRATES. —De esta manera. Como consecuencia de los precedentes, en que estamos de acuerdo, lo más feo es siempre tal, o porque causa el más grande dolor o el más grande daño, o por ambos motivos a la vez.
PÓLUX. —Es cierto.
SÓCRATES. —¿Pero no acabamos de reconocer, que la injusticia, y lo mismo todo vicio del alma, es lo más feo posible?
PÓLUX. —En efecto, asà lo hemos reconocido.
SÓCRATES. —¿Y no lo es tal, o porque no hay nada más doloroso, o porque no hay nada más dañoso, o por una y otra razón a la vez?