La República
La República golpeándose el pecho, reprende asà a su alma.[10]
Es evidente que Homero presenta aquà dos principios distintos increpándose mutuamente: lo que razona sobre qué es mejor o peor contra lo que se enardece irracionalmente.
—Perfectamente dicho —convino.
XVI.—En fin, hemos llegado, aunque con gran dificultad, a mostrar claramente que hay en el alma de cada hombre las mismas partes que en el Estado y en igual número.
—Es cierto.
—¿No es ahora necesario que el particular sea prudente de la misma manera y en la misma forma que el Estado?
—¿Cómo si no?
—¿Y que, igual que el particular es valiente, de la misma manera lo sea también el Estado? En una palabra, que todo lo que contribuye a la virtud se encuentre lo mismo en uno que en otro.
—Por fuerza.
—Por lo tanto, mi querido Glaucón, diremos que el hombre es justo del mismo modo que el Estado.
—También ésa es una consecuencia necesaria —dijo.