La República
La República —Pues bien —dije yo—, el verdadero astrónomo, ¿no pensará lo mismo respecto a las revoluciones celestes? Creerá, sin duda, que el que ha hecho el cielo ha reunido en él y en lo que contiene la mayor belleza que es dado reunir en cosas semejantes; pero en cuanto a las relaciones del dÃa a la noche, de los dÃas a los meses, de los meses a los años, y en fin, de unos astros con otros, o de ellos con aquéllos,[9] ¿no crees que mirará como una extravagancia que se imagine que estas relaciones sean siempre las mismas y que jamás muden, aun cuando sólo se trata de fenómenos materiales y visibles y de buscar por todos los medios en todo esto el descubrimiento de la verdad misma?
—Ahora ya te entiendo, y creo que tienes razón —dijo.
—Y asà nos serviremos de los astros en el estudio de la astronomÃa —dije yo— como nos servimos de los problemas en la geometrÃa, sin detenernos en lo que pasa en el cielo, si queremos hacernos verdaderos astrónomos y sacar algún provecho de la parte inteligente de nuestra alma, que sin esto no nos serÃa de utilidad alguna.
—De esta manera haces el estudio de la astronomÃa mucho más difÃcil que lo es en la actualidad —dijo.