La República
La República —Vigilar para que no se den a nuestros discÃpulos enseñanzas en esta materia que sean imperfectas y no conduzcan al punto a donde deben ir a parar todos nuestros conocimientos, como dijimos antes, con motivo de la astronomÃa. ¿No sabes que la armonÃa es hoy tratada igual que aquélla? Se limita esta ciencia a la medida de los tonos y de los acordes sensibles, trabajo tan inútil como el de los astrónomos.
—Por los dioses que es también harto ridÃculo —dijo—. Nuestros músicos hablan sin cesar de intervalos condensados,[10] extienden su oÃdo como para sorprender los sonidos al paso; y unos dicen que oyen un sonido medio entre dos tonos, y que este sonido es el más pequeño intervalo que los separa y hay que medir con él; otros sostienen, por el contrario, que las cuerdas han dado dos tonos perfectamente semejantes; y todos prefieren el juicio del oÃdo al de la mente.