La República
La República XIII.—Pienso, en efecto —dije—, que si el estudio de todas las ciencias de que acabamos de hablar tuviese por efecto hacer conocer las relaciones Ãntimas y generales que tienen unas con otras, este estudio serÃa entonces un gran auxiliar para el fin que nos hemos propuesto, pues en otro caso no merecerÃa la pena consagrarse a él.
—Soy de tu opinión —dijo—; pero Sócrates, semejante trabajo será muy largo y muy penoso.
—¿Hablas del preludio —dije yo— o de otra cosa? ¿No sabemos que todo esto no es más que una especie de preludio del canto que debemos aprender? En efecto; ¿son a tu parecer dialécticos todos los que están versados en estas ciencias?
—No, por Zeus; he encontrado muy pocos entre ellos —dijo.
—Y bien; el que no está en posición de dar o de entender la razón de cada cosa, ¿crees que pueda conocer jamás lo que, según hemos dicho, era necesario saber? —pregunté.
—No creo tampoco eso —dijo.