La República
La República —¿Y es extraño que hombres que no conocen la verdad se formen ideas falsas de mil cosas, entre otras, del placer, del dolor y de lo que es intermedio entre uno y otro, de suerte que cuando pasan al dolor, creen sufrir y sufren en efecto, y cuando del dolor pasan al estado intermedio, se persuaden que han llegado al pleno goce del placer? ¿Es extraño que gentes que jamás han percibido el verdadero placer y que no consideran el placer sino por oposición, como la cesación del dolor, se engañen en sus juicios, poco más o menos como si no conociendo el color blanco tomasen el color gris por lo opuesto al negro?
—Todo eso no es extraño; y lo que me sorprenderÃa serÃa que vieran lo contrario, por Zeus —dijo.
—Reflexiona sobre lo que voy a decir —segu×. El hambre, la sed y las demás necesidades naturales, ¿no son una especie de vacÃo en el cuerpo?
—¿Qué otra cosa cabe?
—En igual forma, la ignorancia y la sinrazón, ¿no son un vacÃo en el alma?
—Sin duda.
—¿No se llena la primera clase de vacÃo tomando alimento y la segunda adquiriendo inteligencia?
—¿Cómo no?
—¿Cuál es la más real y verdadera plenitud, la que proviene de las cosas que tienen más realidad o la que proviene de las cosas que tienen menos?