La República
La República —Mucho menos.
—Y del cuerpo, ¿no crees lo mismo respecto al alma?
—SÃ, por cierto.
—Luego lo que está lleno de cosas más reales y es más real en sà mismo, ¿no está más realmente lleno que lo lleno de cosas menos reales y menos real en sà mismo?
—¿Cómo no?
—Por consiguiente, si el placer consiste en llenarse de cosas conforme a su naturaleza, lo que se puede llenar verdaderamente de cosas que tienen más realidad debe gozar de un placer más real y más sólido; y lo que participa de cosas menos reales debe llenarse de una manera menos verdadera y menos sólida, y gozar de un placer menos seguro y verdadero.
—Todo eso es forzoso —dijo.