La República
La República —A ningún otro, creo.
—La segunda es la que hace el carpintero.
—Sà —dijo.
—Y la tercera, la que es obra del pintor. ¿No es as�
—En buena hora.
—Por lo tanto, el pintor, el fabricante de camas y Dios son los tres artistas que dirigen la elaboración de cada una de estas tres camas.
—SÃ, los tres.
—Respecto de Dios, ya porque no haya querido, ya porque haya sido una necesidad para él el no hacer sino una sola cama por naturaleza, el resultado es que no ha hecho más que una, que es la cama esencial. Jamás ha producido ni dos ni muchas, ni nunca las producirá.
—¿Por qué razón? —dijo.
—Porque si hiciese siquiera dos, aparecerÃa una tercera —dije— cuya idea serÃa común a las otras dos, y aquélla serÃa la cama esencial, y no las otras dos.
—Es cierto —dijo.
—Sabiendo Dios esto, y queriendo ser verdaderamente autor, no de tal cama realmente existente y no cualquier fabricante de camas, ha producido la cama que es una por naturaleza
—Tal parece.