La República
La República —Pero no son nada, ni por el número ni por la magnitud —dije yo—, en comparación de lo reservado tras la muerte a cada uno de esos hombres. Necesitamos hacer mérito de ello para dar al justo y al malo lo que tienen derecho a esperar de nosotros en esta conversación.
—Pocas cosas hay que esté yo más deseoso de escuchar —dijo—, habla, pues.