La República
La República —Por consiguiente, si alguno dice que la justicia consiste en dar a cada uno lo que se le debe, y si por esto entiende que el hombre justo no debe más que mal a sus enemigos, asà como bien a sus amigos, este lenguaje no es el propio de un sabio, porque no es conforme a la verdad, y nosotros acabamos de ver que nunca es justo hacer daño a otro.
—Estoy de acuerdo —dijo él.
—Y si alguno se atreve a sostener —dije— que semejante máxima es de Simónides, de Biante, de PÃtaco o de cualquier otro sabio, tú y yo lo desmentiremos.
—Estoy dispuesto a ponerme de tu lado —contestó.
—¿Sabes de quién es esta máxima: que es justo hacer bien a sus amigos y mal a sus enemigos?
—¿De quién? —preguntó.
—Creo que es de Periandro,[18] de Pérdicas,[19] de Jerjes, de Ismenias el Tebano o de cualquier otro rico y supuestamente poderoso.
—Dices verdad —apuntó.
—Sà —dije yo—, pero puesto que la justicia y lo justo no consisten en esto, ¿en qué consisten?