Las leyes
Las leyes ATENIENSE. —Los que escaparon entonces de esta desolación universal, debieron ser habitantes de las montañas, sobre cuyas cimas se conservaron de esta manera pequeños restos del género humano.
CLINIAS. —Es claro.
ATENIENSE. —Era una necesidad, que estos montañeses ignorasen completamente las artes y todas las invenciones, que la ambición y la avaricia habÃan imaginado en las ciudades, y todos esos recursos de que los hombres civilizados sé han valido para dañarse los unos a los otros.
CLINIAS. —Asà debÃa de suceder.
ATENIENSE. —Sentemos como una verdad, que todas las ciudades situadas en llanuras y a orillas del mar fueron enteramente sumergidas y destruidas en tal catástrofe.
CLINIAS. —SÃ.
ATENIENSE. —¿No podremos sostener, que los instrumentos de todos géneros, que todos los descubrimientos hechos hasta entonces en las artes útiles, en la polÃtica y en las demás ciencias, que todo se perdió sin que quedara el menor vestigio?