Menón
Menón SÓCRATES. —Que es verdadera. Y si tropezase con alguno de esos hombres hábiles, siempre dispuestos a disputar y a argumentar, le dirÃa: mi respuesta está dada; si no es justa, a ti te toca pedir la palabra y refutarla. Pero si fuésemos dos amigos, como tú y yo, que quisiéramos conversar juntos, serÃa preciso contestar de una manera más suave y más conforme con las leyes de la dialéctica. Es más conforme, a mi entender, con las leyes de la dialéctica no limitarse a dar una respuesta verdadera, sino hacer entrar en ella solo cosas que el mismo que pregunta confiesa que conoce. De esta manera es como voy a ensayar a responderte. Dime: ¿no hay una cosa que llamas fin, es decir, lÃmite, extremidad? Estas tres palabras expresan la misma idea; quizá Pródico no convendrÃa en ello; ¿pero tú no dices de una cosa que es finita y limitada? He aquà lo que yo entiendo y en lo que no hay ninguna complicación.
MENÓN. —SÃ, digo lo mismo; y creo comprender tu pensamiento.
SÓCRATES. —¿No llamas a algunas cosas superficies, planos, y a otras sólidos? Por ejemplo, lo que se llama con estos nombres en geometrÃa.
MENÓN. —Sin duda.