Menón
Menón SÓCRATES. —Ahora puedes concebir lo que entiendo por figura. Porque digo en general de toda figura, que es lo que limita el sólido; y para resumir esta definición en dos palabras, llamo figura al lÃmite del sólido.
MENÓN. —¿Y qué es lo que llamas color, Sócrates?
SÓCRATES. —Me parece una burla, Menón, que quieras suscitar dificultades a un anciano como yo, ahogándome con preguntas; mientras que no quieres recordar, ni decirme, en qué hace consistir Gorgias la virtud.
MENÓN. —Te lo diré, Sócrates, después que hayas respondido a mi pregunta.
SÓCRATES. —Aunque tuviera los ojos vendados, solo por tu conversación conocerÃa que eres hermoso y que tienes amantes.
MENÓN. —¿Por qué?
SÓCRATES. —Porque en tus discursos no haces más que mandar; cosa muy común en los jóvenes, que, orgullosos de su belleza, ejercen una especie de tiranÃa mientras están en la flor de sus años. Además de esto, quizá has descubierto mi flaqueza, el amor por la belleza. Pero te daré gusto y te responderé.
MENÓN. —SÃ, hazme ese favor.
SÓCRATES. —¿Quieres que te responda como responderÃa Gorgias, de modo que te sea más fácil seguirme?
MENÓN. —Lo quiero; ¿por qué no?