Menón
Menón SÓCRATES. —Y bien, si quisiéramos hacer de él un buen zapatero, ¿no lo enviaríamos a casa de un zapatero?
ÁNITO. —Sí.
SÓCRATES. —¿Y lo mismo en todo lo demás?
ÁNITO. —Sin duda.
SÓCRATES. —Respóndeme de otro modo aún acerca de estos mismos objetos. Tendremos razón, dijimos, en enviarle a casa de los médicos, si queremos hacerle médico. Cuando hablamos de esta manera, ¿no venimos a decir que sería una medida muy sabia, de nuestra parte, enviarle a casa de aquellos, que se tienen por muy decíabiles en este arte; que a causa de esto reciben salario, y se ofrecen con esta condición como maestros a todos los que quieran aprender, más bien que enviarle a casa de cualquier otro que no ejerce semejante profesión? ¿No es en consideración a todo esto por lo que obraremos bien al enviarle a dicho profesor?
ÁNITO. —Sí.