Menón
Menón MENÓN. —¡Por Zeus! Parece, Sócrates, que así debe ser, poco más o menos.
SÓCRATES. —Tampoco hablo yo como un hombre que sabe, sino que conjeturo. Sin embargo, cuando digo que la opinión verdadera es distinta de la ciencia, no creo positivamente que sea esta una conjetura. Tengo conocimiento de muy pocas cosas, pero sí puedo alabarme de tenerlo en algunas; y puedo asegurar que esta es una de ellas.
MENÓN. —Tienes razón, Sócrates.
SÓCRATES. —Y bien, ¿no tengo razón, para sostener que la opinión verdadera, que dirige una empresa, la llevará a cabo tan bien como la ciencia?
MENÓN. —Creo que en eso dices verdad.
SÓCRATES. —Por consiguiente, la opinión no es ni inferior a la ciencia, ni menos útil con relación a las acciones; y en este concepto, el que tiene una opinión verdadera, no cede en nada al que tiene la ciencia.
MENÓN. —Convengo en ello.
SÓCRATES. —Pero hemos convenido en que el hombre virtuoso es útil.
MENÓN. —Sí.