Menón
Menón En este punto, si la conversación hubiera de seguir su curso natural, debería reproducir la cuestión, no resuelta, de la naturaleza de la virtud. Menón comete el error de descartar este problema difícil, pero inevitable, y de proponer caprichosamente una cuestión, que debe dar lugar a que se reproduzca precisamente aquella, a saber: si la virtud puede enseñarse. Sócrates propone buscar la solución por el método de hipótesis, familiar a los geómetras; único que debe seguirse desde que se renuncia a determinar directamente la naturaleza de la virtud. He aquí la hipótesis: si la virtud es una ciencia, puede ser enseñada; si no, no puede serlo. —Digamos en seguida que la virtud es un bien; lo que parece evidente. Si no existe bien fuera de la ciencia, siendo la virtud un bien, es por consiguiente una ciencia. Pero si hay algún bien independiente de la ciencia, puede suceder que la virtud sea este bien, y no sea una ciencia. Dijimos que la virtud es un bien con relación a la sabiduría, única capaz de hacerla útil. En este caso, la sabiduría debe ser, o la virtud toda entera, o una parte de la virtud. Pero la sabiduría, ¿es un don de la naturaleza o un fruto de la educación? ¿Es natural o adquirida? Ésta es la cuestión. La experiencia de todos los días prueba que la sabiduría no es natural al hombre; ¡hay tantos insensatos! ¿Es un fruto de la educación? Sí; si hay maestros que la enseñen y discípulos que la aprendan; pero Sócrates no los conoce.