Parmenides
Parmenides PARMÉNIDES. —¿Quieres que volvamos atrás, y tomemos nuestra hipótesis desde el principio, para ver si las cosas se nos presentan con más claridad?[17]
ARISTÓTELES. —Ciertamente lo deseo.
PARMÉNIDES. —Si lo uno existe, decimos ahora, cualesquiera que sean las consecuencias de su existencia, es preciso admitirlas. ¿No es verdad?
ARISTÓTELES. —SÃ.
PARMÉNIDES. —Examinémoslo refiriéndonos al punto de partida. Si lo uno existe, ¿es posible que exista sin participar del ser?
ARISTÓTELES. —No es posible.
PARMÉNIDES. —El ser de lo uno existe, pues, sin confundirse con lo uno. Porque de otra manera este ser no serÃa el de lo uno; lo uno no participarÃa de él, y serÃa lo mismo decir, lo uno existe o lo uno-uno. Ahora bien, la hipótesis, cuyas consecuencias tratamos de indagar, no es la de lo uno-uno, sino la de lo uno que existe. ¿No es cierto?
ARISTÓTELES. —Perfectamente.
PARMÉNIDES. —Nosotros consideramos que es o existe significa otra cosa que lo uno.
ARISTÓTELES. —Necesariamente.
PARMÉNIDES. —Lo uno participa del ser; he aquà lo que expresamos sumariamente cuando decimos que lo uno es o existe.
ARISTÓTELES. —Asà es.