Parmenides
Parmenides PARMÉNIDES. —Pero yo puedo, por lo menos, decir lo siguiente: cuando una cosa es más vieja que otra, no puede hacerse más vieja que lo era cuando comenzó a ser, ni en una cantidad diferente; y lo mismo si es más joven, no está en su mano hacerse aún más joven. Porque si a cantidades iguales se añaden cantidades desiguales, de tiempo o de cualquier otra cosa, la diferencia subsiste siempre igual a la diferencia primitiva.
ARISTÓTELES. —No puede ser de otra manera.
PARMÉNIDES. —Lo que es más viejo o más joven no puede hacerse más viejo o más joven que lo que es más viejo o más joven que ello mismo; siendo siempre igual la diferencia de edad; es o se ha hecho lo uno más viejo, lo otro más joven; no se hace más.
ARISTÓTELES. —Es cierto.
PARMÉNIDES. —Lo mismo sucede con lo uno; no se hace, sino que es más viejo o más joven que las otras cosas.
ARISTÓTELES. —No.
PARMÉNIDES. —Mira ahora, si considerando las cosas por este lado, encontraremos que se hacen más viejas o más jóvenes.
ARISTÓTELES. —¿Por dónde?
PARMÉNIDES. —Recordarás, que lo uno nos ha parecido más viejo que las otras cosas, y estas más que lo uno.
ARISTÓTELES. —¿Y bien?