Teeteto
Teeteto SÓCRATES. —Verdaderamente me das una buena noticia. ¿Pero de quién es hijo?
TEODORO. —Muchas veces he oÃdo nombrar a su padre, mas no puedo recordarle. Pero en su lugar he aquà al mismo Teeteto en medio de ese grupo que viene hacia nosotros. Algunos de sus camaradas y él han ido a untarse con aceite al estadio, que está fuera de la ciudad, y me parece que después de este ejercicio vienen a nuestro lado. A ver si le conoces.
SÓCRATES. —Le conozco; es el hijo de Eufronio de Sunión; ha nacido de un padre, mi querido amigo, que es tal como acabas de pintar al hijo mismo; que ha gozado por otra parte de una gran consideración, y ha dejado a su muerte una cuantiosa herencia. Pero no sé el nombre de este joven.
TEODORO. —Se llama Teeteto, Sócrates. Sus tutores, por lo que parece, han mermado algún tanto su patrimonio, pero él se ha conducido con un desinterés admirable.
SÓCRATES. —Me presentas un joven de alma noble; dile que venga a sentarse cerca de nosotros.
TEODORO. —Lo deseo. Teeteto, ven aquà cerca de Sócrates.