Teeteto
Teeteto SÓCRATES. —SÃ, ven Teeteto, para que al mirarte vea mi figura, que según dice Teodoro, se parece a la tuya. Pero si uno y otro tuviésemos una lira, y aquel nos dijese que estaban unÃsonas, ¿le creerÃamos al punto, o examinarÃamos antes si era músico?
TEETETO. —Lo examinarÃamos antes.
SÓCRATES. —Si llegáramos a descubrir que es músico darÃamos fe a su discurso; pero si no sabe la música no le creerÃamos.
TEETETO. —Sin duda.
SÓCRATES. —Ahora, si queremos asegurarnos del parecido de nuestras fisonomÃas, me parece que es preciso averiguar si Teodoro está versado o no en la pintura.
TEETETO. —Asà lo creo.
SÓCRATES. —Bien, dime, ¿entiende Teodoro de pintura?
TEETETO. —No, que yo sepa.
SÓCRATES. —¿Tampoco entiende de geometrÃa?
TEETETO. —Al contrario; entiende mucho, Sócrates.
SÓCRATES. —¿Posee igualmente la astronomÃa, el cálculo, la música y las demás ciencias?
TEETETO. —Me parece que sÃ.
SÓCRATES. —No hay que hacer mucho aprecio de sus palabras, cuando dice que hay entre nosotros, por fortuna o por desgracia, alguna semejanza respecto a nuestros cuerpos.