Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II inundando, espalda abajo, su manto de fino lino[60],
del mismo modo toda clase de ocupación y forma de vida, acompañadas de la virtud, carecen de penas y son agradables; en cambio, cualquier vicio hace a las cosas Eque parecen espléndidas, magníficas y venerables, dolorosas, nauseabundas y desagradables a los que las poseen.
Ese hombre se considera feliz mientras está en el ágora, pero cuando abre las puertas de su casa es muy desgraciado; su mujer lo domina todo, ordena y riñe continuamente[61].
Sin embargo, cualquiera, si es de verdad un hombre y no un esclavo, podría librarse sin dificultad de una mala mujer; pero contra el propio vicio no es posible, tras escribir un documento de separación, librarse al punto de los problemas y descansar, comportándose uno según su propia voluntad, sino que, cohabitando siempre en sus entrañas y creciendo con él noche y día,
lo va asando sin brasas y lo expone a una vejez prematura[62],F