Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II B¿En dónde reside, entonces, el placer del vicio, si en ninguna parte hallamos con él la liberación de los cuidados y tristezas ni la independencia ni la tranquilidad ni la calma? Ciertamente la templanza y la salud del cuerpo dejan sitio y dan principio a los placeres de la carne, pero no es posible que en el alma se produzca gozo alguno ni alegría duradera, si ella no se proporciona a sí misma alegría, confianza y valor, como un asiento sobre el que descansar o una bonanza que no la perturben las olas. De otra manera, aun cuando alguna esperanza o placer le sonría un poco, si le surge de repente una preocupación, como un escollo en un mar en calma, el alma queda llena de confusión y turbación.