Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II »Así pues, con toda razón te hizo reír Solón, cuando, después de contemplar la morada de Creso, adornada lujosamente, no decidió, al punto, que su dueño llevaba una vida feliz y bienaventurada, ya que deseaba contemplar los bienes que había dentro de él más que los bienes que lo rodeaban[635]. Pero tú parece que no te acuerdas de la zorra de tu fábula[636]. Ella, en efecto, habiéndose puesto a discutir sobre la variedad de los colores de su piel con una pantera, pidió al juez que mirase con cuidado en su interior, Cpues allí ella se le mostraría más ingeniosa[637]. Tú vas inspeccionando los trabajos de los carpinteros y canteros, pensando que son como una casa, y no el interior de cada uno y sus propiedades, sus hijos, su matrimonio, sus amigos y sus criados, con los que, aunque sea en un hormiguero o en un nido, si son sensatos y prudentes en la participación de las cosas que tienen, habitan una casa honrada y feliz. Así pues, yo —dijo— le contesto estas cosas a Esopo y le hago esta contribución a Diocles. Es conveniente que cada uno de los otros manifieste su propia opinión». Solón, entonces, dijo que, según su opinión, la casa mejor era aquella donde las riquezas se adquirían sin injusticia, se guardaban sin desconfianza y se gastaban sin arrepentiDmiento[638] Bías dijo: «Aquélla en la que el dueño de la casa es por sí mismo del mismo carácter que lo es fuera por causa de la ley», y Tales: «Aquélla en la que le sea posible al dueño de la casa disfrutar del mayor descanso», y Cleobulo: «Si el dueño de la casa tiene más gente que lo quiera que que lo tema». Y Pitaco dijo: «La casa mejor es la que no necesita nada de lo superfluo ni le falta nada de lo necesario». Y Quilón dijo que es necesario, sobre todo, que una casa se parezca a un Estado gobernado por un rey. A continuación añadió que también Licurgo, a uno que le aconsejaba establecer una democracia en la ciudad, le dijo: «Primero establece en tu casa una democracia[639]».