Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II si fuera necesaria tanta preparación? Yo, Solón, me admi158Aro de que tu amigo extranjero, cuando hizo, hace poco, para los habitantes de Délos[670] una gran purificación, no haya notado que, junto a otras plantas sencillas y silvestres, llevadas al templo como recuerdo y señal del alimento primitivo, había malva y tallos floridos de asfódelo, cuya simplicidad y sencillez es probable que Hesíodo nos recomiende». «No solamente eso —dijo Anacarsis—, sino que también entre las otras plantas se las alaba a ambas sobre todo por su poder curativo». «Tienes toda la razón —dijo Cleodoro—, Hesíodo tenía, sin duda, conocimientos de medicina, pues es evidente que no habla con negligencia y sin experiencia sobre la dieta[671], de la mezcla del vino[672], Bdel valor del agua[673], del baño[674], de las mujeres[675], del tiempo propicio para la relación sexual[676] y del modo como se han de sentar a los recién nacidos[677]. Pero a mí me parece que Esopo se puede llamar a sí mismo discípulo de Hesíodo con más derecho que Epiménides. En efecto, su fábula del halcón y el ruiseñor[678] le ha proporcionado a aquél el origen de esa hermosa y variada sabiduría, expresada por múltiples lenguas. Mas yo escucharía con agrado a Solón, ya que es natural que él, habiendo estado viviendo con Epiménides en Atenas durante mucho tiempo, sepa por qué causa o empleando qué razonamientos llegó a un régimen tal».