Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II pues en realidad «el Hades es un puerto para las aflicciones[141]». En verdad es una cosa grande decir con toda confianza valientemente:
Y, ¿quién es esclavo, si no se preocupa de la muerte[142]?:
Y aquello:
Teniendo al Hades como defensor no temo las sombras[143].