Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Pues asà tendrÃamos la ocasión de demostrar que somos almas verdaderamente nobles.
Creo también que la naturaleza, al ver la confusión y la brevedad de la vida, ha hecho incierto el dÃa fijado para la muerte. En efecto, asà es mejor; pues si lo conociéramos, algunos se consumirÃan por las penas antes de tiempo y estarÃan muertos antes de morir[148].
Considera también los dolores de la vida y la superabundancia de sus muchos cuidados[149], que, si quisiéramos enumerarlos, la condenarÃamos ciertamente y confirmarÃaBmos la opinión que prevalece entre algunos de que, en efecto, es mejor morir que vivir[150]. Por ejemplo, Simónides dice:
De los hombres, ciertamente, la fuerza es escasa, inútiles sus cuidados,
en un tiempo breve trabajo sobre trabajo.
Sin embargo, la muerte inevitable los amenaza,
pues de ésta participan por igual los buenos
y cualquiera que es malo[151].
Y PÃndaro dice:
Los inmortales reparten a los mortales por cada cosa
buena dos desgracias, y éstas, en efecto no las pueden soportar, infelices, convenientemente[152].
Y Sófocles: