Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II DY así, purificados y libres de la insensatez del cuerpo, como es natural, estaremos entre hombres semejantes, observando a través de nosotros mismos todo lo puro, esto es, la verdad. Pues tocar con lo impuro lo puro no es lícito». De tal forma que si la muerte se parece a un viaje a otro lugar, no es un mal; pues quizá parece también un bien, como intentaba mostrar Platón[166]. Por ello, Sócrates[167] dijo estas cosas ante los jueces de forma extraordinaria: «El sentir temor ante la muerte, señores, no es otra cosa que parecer ser sabio sin serlo, esto es, parecer saber algo que uno no sabe. Nadie, en efecto, sabe si la muerte no es casualmente para el hombre el mayor de todos los Ebienes, pero la temen como si supieran muy bien que es el mayor de los males». Y parece que no estaba en desacuerdo con esto el que decía:
Nadie tema a la muerte, liberación de los trabajos[168],
y también de los males mayores.