Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Se cuenta que el legislador de los licios[199] ordenaba a sus ciudadanos, cuando lloraban por la muerte de alguien, que llorasen vestidos de mujer, queriendo mostrar con ello que el llanto es propio de mujeres y que no conviene a hombres moderados y que pretenden haber reci113Abido la educación de un hombre libre. Efectivamente, el lamento es, en realidad, femenino, débil e innoble, pues las mujeres son más propensas a las lamentaciones que los hombres, y los bárbaros más que los griegos y los hombres inferiores más que los mejores y entre los mismos bárbaros, no los más nobles, celtas y gálatas y todos los que por naturaleza están llenos de un espÃritu varonil, sino más bien, si es cierto lo que dicen, los egipcios, los sirios, los lidios y todos los que son semejantes a éstos. Ya que se cuenta que algunos de éstos, metiéndose en unos hoyos, permanecen allà durante muchos dÃas, sin querer ver la luz Bdel sol, porque el muerto también se ha visto privado de ésta. Por ejemplo, Ión, el poeta trágico, que no ignoraba la simplicidad de éstos pueblos, pone en la escena a una mujer que dice:
Llegué yo, la nodriza de vuestros vigorosos hijos,
como suplicante, habiendo abandonado los hoyos de las lamentaciones[200].