Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II y a mà mismo, por último, perros carniceros me destrozarán
en las puertas delanteras, después que alguien con agudo bronce,
a golpe de espada o de lanza, arrebate la vida de mis miembros.
BPero cuando los perros ultrajen la cabeza encanecida y
la encanecida barba y las vergüenzas de un anciano muerto,
eso es en verdad el espectáculo más lamentable para los desgraciados mortales.
Asà decÃa el anciano y se tiraba de los encanecidos cabellos con sus manos,
arrancándoselos de la cabeza, pero no persuadÃa el ánimo de Héctor[203].
Siendo tan abundantes los ejemplos acerca de estas cosas, piensa que la muerte libera a no pocas personas de grandes y penosos males, que habrÃan tenido sin duda que sufrir, si hubieran seguido viviendo. Porque deseo guardar los lÃmites de mi argumentación, he omitido estos ejemplos, contentándome con lo que se ha dicho para demostrar que Cno conviene traspasar las fronteras de la naturaleza y de la moderación hacia aflicciones inútiles y lamentos innobles.