Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Por ello, no conviene que los hombres prudentes se desvíen por causa de los muertos hacia llantos vanos y bárbaros más allá de los límites naturales y moderados de la tristeza por su destino, y no conviene que esperen eso que Eya les ha sucedido a muchos, que, antes de echar fuera su dolor, terminen sus días en un estado lamentable y no se ganen otra cosa que una amarga sepultura en sus vestidos de duelo, cuando las penas y los males nacidos de su insensatez sean enterrados junto con ellos, de tal forma que se pueda decir de ellos aquel verso de Homero:
Mientras ellos estaban llorando les sobrevino la obscura noche[207].