Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II «Y, además de esto, tĂş observas cĂłmo la máxima que está en los labios de todos los hombres es repetida despuĂ©s de muchos años». “¿QuĂ© máxima?” —dijo Ă©l—, y aquĂ©l, contestándole, dijo: “Que no haber nacido es en verdad lo mejor de todo, y el morir es mejor que vivir”. Y de que esto es asĂ han sido dadas pruebas a muchos hombres por parte de la divinidad. AsĂ, por ejemplo, se dice Dque Sileno, despuĂ©s de la partida de caza en la que lo capturĂł Midas no querĂa, al principio, decir nada a Ă©ste cuando le preguntaba e interrogaba quĂ© cosa es la mejor para los hombres y cuál es la más deseable de todas, sino que guardaba un silencio obstinado. Y que, cuando, tras haber empleado toda suerte de recursos, lo indujo a decirle algo, Ă©l, obligado de esta manera, dijo: “Vastagos efĂmeros de un genio penoso y de una suerte desgraciada, Âżpor quĂ© me obligáis a deciros aquello que serĂa mejor para vosotros no conocer? Pues una vida con la ignorancia de los propios males es la más libre de penas. Pero para los hombres es totalmente imposible obtener la mejor cosa de todas y participar de la naturaleza de lo que es lo mejor: en efecto, lo mejor para todos, hombres y mujeres, es no Ehaber nacido. Sin duda la siguiente despuĂ©s de esto y la primera de las cosas que puedan conseguir los hombres, pero la segunda mejor es, despuĂ©s de haber nacido, morir lo más rápidamente posible”. AsĂ pues, es evidente que Sileno se expresĂł asĂ porque pensaba que la existencia despuĂ©s de la muerte es mejor que la existencia en esta vida. Se podrĂan citar miles y miles de ejemplos semejantes sobre la misma materia, pero no hace falta que seamos prolijos.