Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II FYa que el tiempo de nuestra estancia en esta vida es muy breve, no debemos, entre penas miserables y lamentaciones muy desgraciadas, arruinarnos a nosotros mismos, torturándonos con angustias morales y ultrajes a nuestro cuerpo, sino que debemos intentar adoptar un comportamiento mejor y más humano y procurarnos la compañía de hombres que no se compadezcan con nosotros y estimulen nues118Atras lamentaciones por adulación, sino que intenten suprimir nuestros dolores por medio de un consuelo noble y digno, escuchando y reteniendo en la mente estos versos de Homero, que Héctor le dijo a Andrómaca, intentando consolarla:
Querida mía, no te me aflijas demasiado en tu ánimo,
pues nadie me precipitará en el Hades pasando por encima del destino;
pero ninguno de los hombres, y o lo afirmo, ha evitado su destino,
ni el cobarde ni el valiente, después que ha nacido[238].
Y de este destino habla el poeta en otros lugares:
El destino lo hiló en su telar el mismo día que su madre le dio a luz[239].