El cuervo y otros poemas
El cuervo y otros poemas «No es sino un visitante ha llegado a mi portal;
un tardÃo visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más».
Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
«Caballero —dije—, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oà vuestro rasguido
y tan suave habÃa sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oÃdo…», y abrà de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.
La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en ese silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra «Leonor», que yo me atrevÃa susurrar…
sÃ, susurré la palabra «Leonor» y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.
Aunque mi alma ardÃa por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.