El escarabajo de oro
El escarabajo de oro Con gran cuidado clavó mi amigo una estaca en la tierra sobre el lugar preciso donde habÃa caÃdo el insecto, y luego sacó de su bolsillo una cinta para medir. La ató por una punta al sitio del árbol que estaba más próximo a la estaca, la desenrolló hasta ésta y siguió desenrollándola en la dirección señalada por aquellos dos puntos —la estaca y el tronco—hasta una distancia de cincuenta pies; Júpiter limpiaba de zarzas el camino con la guadaña. En el sitio asà encontrado clavó una segunda estaca, y, tomándola como centro, describió un tosco cÃrculo de unos cuatro pies de diámetro, aproximadamente. Cogió entonces una de las azadas, dio la otra a Júpiter y la otra a mÃ, y nos pidió que cavásemos lo más de prisa posible.