El Sistema del doctor Alquitrán y el profesor Pluma
El Sistema del doctor Alquitrán y el profesor Pluma Bebimos. La asamblea imitó sin vacilar nuestro ejemplo. Todos charlaban, bromeaban, reÃan, hacÃan las cosas más absurdas, mientras los violines chirriaban, el tambor tronaba, los trombones mugÃan como otros tantos toros de bronce de Falaris… y aquella escena, empeorando de minuto en minuto, a medida que los vinos hacÃan su efecto, se convertÃa finalmente en una especie de pandemonio in petto. A todo esto, con algunas botellas de Sauternes y Vougeot entre los dos, Monsieur Maillard y yo continuábamos nuestro diálogo a gritos. Cualquier palabra pronunciada con tono natural se hubiera oÃdo mucho menos que la voz de un pez en las cataratas del Niágara.
—¿No mencionó usted antes de la cena —le grité al oÃdo— que el antiguo sistema de la dulzura encerraba ciertos peligros? ¿Puede explicarme cuáles?