Eureka
Eureka Pero concediendo, a pesar de la analogía y de todo lo demás, la no-luminosidad del vasto globo central, aún podemos preguntar cómo ese globo tan enorme pudo dejar de ser visible con la inundación de luz que le arrojaban los 100 millones de soles resplandecientes que brillaban a su alrededor. Ante esta pregunta apremiante, parece haber sido abandonada en cierta medida la idea de un sol central sólido; y la especulación continúa afirmando que los sistemas del grupo efectúan sus revoluciones simplemente en torno a un centro inmaterial de gravedad, común a todos. Aquí otra vez, por conveniencia de la demostración, se pasa por alto la analogía. Los planetas de nuestro sistema giran, es cierto, alrededor de un centro común de gravedad; pero lo hacen conjuntamente, movidos por un sol material cuya masa equilibra de sobra el resto del sistema.