Eureka
Eureka Así ocurrió que, al anunciarse la disminución gradual y perfectamente regular observada en la órbita del cometa de Enck en cada sucesiva rotación alrededor del Sol, los astrónomos opinaron casi por unanimidad que se había hallado la causa en cuestión, que se había descubierto un principio suficiente para explicar físicamente esta aglomeración final, universal que el hombre, lo repito, movido por el instinto analógico, simétrico o poético, había tomado por algo más que una simple hipótesis.
Se declaró que esta causa, esta razón suficiente de la aglomeración final, existía en un medio raro, pero material, que invadía el espacio, el cual, retardando en cierto grado la marcha del cometa, debilitaba perpetuamente su fuerza tangencial, dando así predominio a la centrípeta que naturalmente, en cada revolución, acercaba el cometa al sol y eventualmente debía precipitarlo sobre él.