Eureka
Eureka Y ahora, con la lógica del que los propuso, procedamos a verificar cada uno de los axiomas propuestos. Hagamos juego limpio a Mr. Mili. No daremos a este punto una solución vulgar. No elegiremos para la investigación ningún axioma trivial, ningún axioma de los que llama, de una manera no por implícita menos absurda, de segunda clase (como si una verdad positiva por definición pudiera ser más o menos positivamente una verdad); no elegiremos, digo, ningún axioma de una incuestionabilidad tan discutible como la que se halla en Euclides. No hablaremos, por ejemplo, de proposiciones como la de que dos líneas rectas no pueden limitar un espacio, o que el todo es mayor que cualquiera de sus partes. Concederemos al lógico todas las ventajas. Llegaremos de inmediato a una proposición que él considera el colmo de lo indiscutible, la quintaesencia de la innegabilidad axiomática. Es ésta: ‘Los contradictorios no pueden ser ambos verdaderos, es decir, no pueden coexistir en la naturaleza.’ Aquí Mr. Mili quiere decir, por ejemplo —y cito el caso de mayor eficacia posible—, que un árbol debe ser un árbol o no ser un árbol, que no puede al mismo tiempo ser un árbol y no serlo; todo lo cual es muy razonable en sí mismo y responderá notablemente bien como axioma hasta que lo comparemos con un axioma sentado unas páginas atrás, hasta que lo verifiquemos con la lógica del mismo que lo propuso. ‘Un árbol —afirma Mr. Mili— deber ser un árbol o no serlo.’ Muy bien; y ahora permítaseme preguntarle por qué. Para esta pequeña pregunta hay una sola respuesta. Desafío a cualquier hombre viviente a que invente una segunda. Esta sola respuesta es: ‘Porque nos resulta imposible concebir que un árbol pueda ser algo distinto de un árbol o no ser un árbol.’ Esta, lo repito, es la única respuesta de Mr. Mili; no pretenderá insinuar otra; y, sin embargo, según su propia exposición, su respuesta evidentemente no es tal, ¿pues no nos ha pedido ya que admitamos, como un axioma, que la capacidad o incapacidad no debe ser tomada en ningún caso como criterio de verdad axiomática? Así toda, absolutamente toda su argumentación anda a la deriva. No se nos diga que debe hacerse una excepción a la regla general en los casos en que la ‘imposibilidad de concebir’ es tan grande como cuando se nos pide que concibamos un árbol que al mismo tiempo sea un árbol y no lo sea. No se intente, digo, apremiarnos a que aceptemos esta inepcia, pues en primer lugar no hay grados de ‘imposibilidad’ y, por lo tanto, ninguna concepción imposible puede ser más imposible que cualquier otra concepción imposible; en segundo lugar, el mismo Mr Mili, sin duda después de mucho deliberar, ha excluido con suma claridad y razón toda oportunidad de excepción, enfatizando su proposición de que en ningún caso la capacidad o incapacidad de concebir debe ser tomada como criterio de verdad axiomática; en tercer lugar, aun admitiendo excepciones, queda por verse cuál es aquí la excepción admisible que un árbol pueda ser un árbol, y no serlo es una idea que quizá sostuvieran los ángeles o los demonios y que, sin duda, sostiene un loco o un trascendentalista.