La Carta robada
La Carta robada —Pero ¿se trata del poeta? —pregunté—. Son dos hermanos, ambos de renombre en las letras. Entiendo que el Ministro ha escrito sobre el cálculo diferencial. Es matemático, no poeta.
—Usted se equivoca. Lo conozco bien: es ambas cosas. Como poeta y matemático habrÃa razonado bien. Como simple matemático no habrÃa razonado, y estarÃa a merced del Prefecto.
—Esas opiniones —le dije— contradicen la experiencia del mundo. Siempre se ha pensado que la razón matemática es la razón por excelencia.
—Il y a à parier —dijo Dupin, citando a Chambort— que toute idée publique, toute convention reçue est une sottise, car elle a convenu au plus grand nombre. Concedo que los matemáticos han hecho todo lo posible para divulgar ese error. Con un arte digno de mejor causa, han introducido el término análisis en el álgebra. En este caso particular, los responsables somos los franceses; pero si las palabras tienen alguna importancia, si el uso les da algún valor, análisis tiene tanto que ver con álgebra como, en latÃn, ambitus con ambición, religio con religión, homines honesti con un conjunto de hombres honestos.
—Usted va a tener una polémica —dije— con todos los algebristas de ParÃs, pero continúe.