Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Cuando llega la temporada de la incubación, las aves se reúnen en grandes cantidades y dan la impresión de estar deliberando sobre lo que va a hacerse. Por fin pasan a la acción. Eligen un terreno regular, de adecuada extensión, de unos tres o cuatro acres, situado lo más cerca posible del mar, aunque lejos del alcance de la marea. Se elige el lugar teniendo en cuenta su lisura, y se prefiere siempre aquel donde haya menos piedras que estorben. Decidido este asunto, los pájaros proceden de común acuerdo y como si respondieran a una sola voluntad, a trazar con precisión matemática un cuadrado u otro paralelogramo que mejor se adapte a la naturaleza del suelo y del tamaño justo para contener cómodamente a todos los pájaros reunidos, pero no más; al parecer, esta medida tiende a impedir el acceso de los rezagados, que no han participado en el trabajo del campamento. Uno de los lados asà marcados corre paralelo al borde del agua y queda abierto para el ingreso y egreso.
Definidos asà los lÃmites de la colonia, los pájaros proceden a despejarla de todo objeto superfluo, levantando una por una las piedras y transportándolas más allá de los lÃmites, pero cerca de ellos, a fin de formar una pared sobre tres lados. Por la parte interna de la pared alisan el suelo hasta constituir una especie de sendero perfectamente nivelado, de seis a ocho pies de ancho, que da toda la vuelta al campamento; esta calle sirve de paseo general.