Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Tan pronto lo perdimos de vista continuamos nuestro crucero por la costa; Peters y yo Ãbamos en el bote del piloto. AsÃ, buscando focas, pasamos unas tres semanas, durante las cuales exploramos cuidadosamente no sólo todos los rincones de la costa de la isla de Kerguelen, sino también las pequeñas islas inmediatas. Con todo, nuestros esfuerzos no obtuvieron un gran resultado. Vimos muchÃsimas focas, pero eran tan asustadizas que sólo después de mucho trabajo conseguimos reunir trescientas cincuenta pieles. En las islas más pequeñas descubrimos cantidad de focas de la especie que tiene pelo en vez de piel, pero no las molestamos. Volvimos a la goleta el dÃa 11, y encontramos a bordo al capitán Guy y a su sobrino, quienes nos hicieron una descripción muy poco alentadora del interior de la isla, mostrándola como una de las regiones más estériles y desiertas de la tierra. Se habÃan quedado dos noches en la isla, a causa de un malentendido con el segundo piloto, a propósito del botequÃn que debÃa acudir a buscarlos desde la goleta.