Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Esta figura (fig. 1) da el trazado general del precipicio, sin las cavidades menores laterales, de las cuales había varias, cada una con su correspondiente protuberancia en el lado opuesto. El fondo del abismo estaba cubierto por tres o cuatro pulgadas de un polvo casi impalpable, bajo el cual vimos que continuaba el granito negro. A la derecha, en la extremidad inferior, se advertirá la presencia de una pequeña abertura; se trataba de la grieta a que me referí antes y cuya exploración constituía el motivo de nuestro segundo descenso. Penetramos decididamente en ella, cortando cantidad de zarzas que nos estorbaban y desmontando un gran amontonamiento de agudos pedernales que tenían la forma de puntas de flechas. Al advertir que algo de luz penetraba desde el fondo, nuestras fuerzas redoblaron. Nos abrimos finalmente camino hasta unos treinta pies de profundidad, descubriendo entonces que la abertura formaba una arcada baja y regular cuyo piso estaba tapizado por el mismo polvo impalpable del precipicio principal. Un raudal de luz cayó entonces sobre nosotros, y al sobrepasar un codo de poca longitud nos hallamos en otra enorme cavidad similar en todos sus aspectos a la que acabábamos de dejar atrás, salvo que su forma era longitudinal. He aquí el trazado general (fig. 2).

Fig. 2