Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Se dividen jerárquicamente en la siguiente forma: cuando un señor de los tártaros va a la guerra lleva 100.000 jinetes y los distribuyen en el siguiente orden: cada 10 hombres tienen un jefe, un grupo de un centenar tiene otro jefe, otro manda a 1000 hombres y otro a 10.000, de suerte que el general no necesita reunir en consejo más que a 10 hombres. El que tiene a su cargo a 10.000 no tiene que hacerlo más que con 10 y el de cien con otros tantos, y asà cada uno, respectivamente, obedece a su jefe inmediato. Cuando el señor de 100.000 hombres quiere mandar sólo a un ala de su ejército, manda venir al jefe de los 10.000 hombres, que le entrega 1000, y el jefe de los 10.000 manda al jefe de 1000 que le proporcione 10 hombres, y el jefe de 100 manda al de 10, y cada uno lleva contingente a la parte de 1000 hombres y saben cuánto le pueden dar y obedecen ciegamente al mandato más que a nadie en el mundo. Al conjunto de 100.000 hombres le llaman «Tut» y a los 10.000 un «Toman», y los «Tomanes» se pueden contar por millares, por centenas y por docenas. Y cuando el ejército va a una acción, sea en la montaña o en el llano, manda 200 hombres de vigÃa, llamados «excaregaites», asà detrás como delante. Y esto lo hacen para evitar una sorpresa. Cuando van muy lejos a guerrear no llevan armamento: llevan dos botellas de cuero, en donde ponen la leche para beber, y una pequeña cacerola para los vÃveres, y la tienda de campaña para guarecerse en tiempo de lluvia. Os diré que cuando es menester cabalgan hasta diez dÃas sin vÃveres y sin encender fogatas; viven de la sangre de sus caballos, a los cuales les pinchan una vena y chupan esa sangre sin desmontar de ellos. También llevan la leche congelada como una especie de pasta seca, de modo que al mojarla se derrite en el agua y les sirve de bebida sustanciosa.