Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Cada señor y los propietarios de cierta cantidad de ganado lo hacen marcar con un sello o una cifra: así hacen con los caballos, las yeguas, los camellos, las vacas, los toros y otros animales. Luego los sueltan para que pasten, sin el cuidado de ningún pastor; si por casualidad se mezclan los rebaños, cada uno devuelve la pieza, según la marca que lleva, al propietario. Los corderos, carneros y cabras están al cuidado de un pastor. Todo este ganado es grande y gordo y presenta hermosos ejemplares.
Os diré otra curiosa usanza que tienen, y que se me olvidó contaros: cuando entre dos vecinos hay uno que ha perdido un hijo de cuatro años o más y al otro se le ha muerto una hija, los casan juntos. Dan la muchacha muerta al hijo difunto por esposa y hacen levantar acta de ello. Luego queman el documento, y el humo que se levanta en los aires dicen que va hacia el hijo, al otro mundo, a atestiguar que se tengan por marido y mujer. Luego celebran un gran festín y desparraman las viandas por aquí y por acullá, diciendo que de ello participan sus hijos en el cielo. También hacen pintar en un papel el retrato del hijo y caballos y gualdrapas y monedas, que queman igualmente, y dicen que todas estas cosas que hicieron quemar serán propiedad de sus hijos en el otro mundo. Y hecho esto, se consideran parientes y se tratan con cariño, como si sus hijos vivieran en realidad.