Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Esto no hay emperador, ni rey, ni ningún otro hombre que lo disfrute con tanta largueza.
De modo que hay más de 200.000 caballos dedicados a las postas para los correos y estafetas, y más de 10.000 palacios amueblados a este objeto.
Hay en las pequeñas aldeas, de tres en tres millas, un hombre con un relevo. Lleva una gran cintura llena de monedas o colgantes de hierro, para que suenen de lejos cuando galopa. Éstos van como el viento, pero nunca más allá de tres millas, y el que le oye venir se apronta a relevarle. Se entregan de uno a otro por medio del escriba, que tiene obligación de reseñarlo, una pequeña tarjeta, y por medio de estas estafetas tiene el Gran Khan las nuevas de diez jornadas de distancia en un dÃa y una noche (pues no emplean más estos hombres en hacer el recorrido de cinco jornadas). Y en dos dÃas y dos noches llegan las noticias de veinte jornadas, y en diez dÃas y sus noches las que vienen de cien dÃas de distancia. De modo que estos hombres rinden en un dÃa el fruto de diez jornadas. Éstos están exentos de toda alcabala, y el Gran Khan les remunera con largueza.