Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Y para los caballos que esperan el relevo se arregla el gran señor del modo siguiente, y pregunta: «¿Cuál es la ciudad más próxima a la posta?». Averigua con qué cantidad de caballos puede contar como tributo en esa ciudad, y así provee la posta. De modo que no le cuesta nada al gran señor, a menos de que no se trate de lugares apartados y distantes en los cuales esté obligado a proveer las postas con sus propios caballos.
Cuando es menester que un heraldo llegue pronto para traer la noticia de la rebelión de una provincia, corren 200 millas en un día y hasta 250. Cuando quieren correr la posta tan rápidamente y hacer tantas millas en un día, les entregan la tabla del gerifalte con la expresa nota que tienen algo importante que comunicar y es menester lleguen como el rayo. Si son dos, se ponen en camino con dos buenos caballos fuertes y resistentes. Se vendan el vientre y atan la cabeza y corren hasta llegar al puesto o a la posta de 25 millas, y allí encuentran el relevo de caballos frescos y aparejados. Montan en la silla y continúan a todo correr hasta la posta siguiente, en donde encuentran otro relevo pronto, y así hasta la noche. Y de este modo estas estafetas hacen 250 millas para traer las noticias al gran señor.
Dejemos esto de las postas, que os hemos relatado minuciosamente, y os contaré una gracia que el gran señor concede dos veces al año.