Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo De esta manera los siete criados empezaron a servirle. Dos años quedaron a su servicio, y el rey les tomó gran apego y se fiaba de ellos como de sus propios hijos. Y escuchad lo que hicieron estos malvados (¡que nadie puede librarse de los hombres desleales!). Cuando vieron que el rey estaba indefenso, dieron por llegado el momento de ejecutar su proyecto. Dijéronle al pronto al rey que tendría que seguirles y que si no le matarían. El rey, extrañadísimo, exclamó: «¡Cómo, amados hijos! ¿Adónde queréis que vaya?». «Vendrás —dijeron— con nosotros hasta nuestro señor, el Preste Juan».