Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Después de cinco jornadas se entra en una provincia muy devastada, porque Mongut Khan la ha arrasado. Hay castillos y villas destruidos por la guerra. Hay bambúes tan grandes y gordos, que tienen tres palmos de circunferencia y 15 pasos de altura. De un nudo a otro miden tres palmos. Los viajeros que pasan de noche por esta región arrancan las cañas de estos bambúes y con ellas hacen fuego, pues cuando arden chisporrotean de tal suerte y producen tanta humareda que los leones y osos huyen despavoridos y no hay cuidado que se acerquen. Es tremendo el ruido que producen al estallar en el fuego. Y os contaré algo curioso a este propósito: Cuando se cogen estas cañas verdes y se ponen en haces, prendiéndoles fuego con unas astillas, en seguida empiezan a retorcerse y a crujir, de tal suerte que se las oye hasta a 10 millas de distancia en el silencio de la noche, y el que no está acostumbrado a oír esas detonaciones se queda pasmado. Los caballos, que nunca oyeron tal ruido, huyen espantados, rompen sus bridas y las cuerdas con que los amarran, así que es buena precaución vendarles los ojos y atarles bien fuerte las patas para que no puedan huir. Con estas fogatas es la manera más segura de escapar a las fieras, que viven en abundancia en esos bosques. Hay que proveerse de víveres para los veinte días porque no hay ni venta ni hospedería ni quien dé de comer a las caballerías. Se encuentra por todo este camino a muchas fieras dañinas y peligrosas, aun cerca de los poblados.